jueves, 13 de octubre de 2011


LA PENA ES COMO UN RELOJ

Dejad al reloj que avance
sobre el negro martirio,
que van marcando sus horas.

Dejad al corazón que llora
mortificar su delirio,
sobre la pena traidora.

Y dejad que el hombre rompa
las cadenas del silencio,
convertidas en dolor.

Pues no hay dolor más grande
que estar, en silencio y llorar,
tras la pena que se esconde.

No habrá pena más siniestra
que la de la incomprensión,
teniendo la puerta abierta.

Lagrimar que gota deja
caída en gran resbalón,
es como pena tras de reja.

Cuando el alma, negra pena,
cese su llanto y sollozo
es que arrastra a su condena.

La pena es como reloj
redondito, con cadena,
¡Corriendo a golpe veloz.!

Poema protegido por la sociedad de Autores















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