domingo, 9 de octubre de 2011

PINCELADAS

Agonizaba la tarde
y hacia el ocaso caían,
los áureos sagitales
del astro mayor fugaces;
que instan a rebeldía.
Por el ajimez del Horizonte,
los “pensiles” glaucos:
de la lontananza, se advertían
olor de jazmín, y albahaca
que a la tarde sonreía.
Cloris, hermosa y bella
de azahares se vestía,
con sus perfúmenes etéreos;
más que diosa parecía.
¡Ya oscuridad y silencio!
Se asoman con sus misterios,
mantón de diamantes bellos
llenan el arco azulado;
de la noche que se entrega
en su tálamo de amor.

Publicada en mi libro:
"CAMINO DE LUZ" (2005)


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