viernes, 25 de noviembre de 2011



A UN ATARDECER



Dejó la tarde que agonizaba

un rallo del Sol, sobre una rosa,

y un beso robo de la misteriosa

corola que, sus estambres cuidaba.



Fue la misma tarde que yo miraba

la hermosura, que gentil rebosa

en tu faz risueña y temerosa,

con bermejo clavelón que madrugaba.



De tu pecho palpitante se vertía

el efluvio rebosante del amor,

que mi boca en silencio te ofrecía.



Como el cáliz madurado de la flor,

que al viento con orgullo desafía

con su nocturno perfumen rondador.

    De mi libro (CAMINO DE LUZ)
(2005)

2 comentarios :

  1. Tienen un aire a otras épocas, Pablo. Son unos versos preciosos. Me recuerdan a los de mi bisabuelo ( SXIX principios del XX)
    Un gusto leerlo.
    Abrazos

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  2. Montse es un soneto, claro que el estilo es antiguo. Pero el mío es sencillo. Tu paisano Garcilaso, fué un gran compositor de sonetos. Un beso amiga

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