viernes, 6 de enero de 2012

A UNA TARDE DE PRIMAVERA

A UNA TARDE DE PRIMAVERA

Muchas veces he cantado

bajo el eco sosegado

que la primavera deja,

me uno a la algarabía

que traen las claras del día;

cuando la noche se aleja.


Yo me perfumé del olor

que le robé a una flor

que mi mano acariciaba,

a cambio un beso dejé

sobre la flor a la que robé

la esencia que maduraba.



Yo escucho el mensaje

que con suave oleaje

deja el viento sobre mies,

y veo nubes que dan sombras

convertidas en alfombras;

para ponerse a mis pies.


Y unido a la algarabía

de sinfónica alegría,

del ruiseñor y su lira,
que alegra al caminante

con la nota rutilante;

que entre la rama delira.



Oigo rítmicas tonadas

en las tardes sosegadas,

bajo el cielo atronador

son de lluvias torrenciales

que asoman a los umbrales

del vergel de tu esplendor.


Ahuecando su plumaje

mira el ave su nidaje

y a su prole con ardor,

y prendido de su pico

lleva el sustento más rico

y el mensaje de su amor.


Asomadas a las flores

liban sus frutos mejores

en las campiñas floridas,

son abejas afanosas

que a su panal presurosas;

van con sus alas henchidas.


Sus notas dejan bizarras

con su canto las cigarras,

en conciertos estivales;

en las tardes de tormentas

hasta el trueno se alimenta

de sus ecos magistrales.

De mi libro: ”CAMINO DE LUZ”























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