miércoles, 22 de febrero de 2012

UNA TORRE DE BABEL IMAGINARIA


UNA TORRE DE BABEL IMAGINARIA

 

La mirada centellea ardiente

y el pensamiento prendido

de los prensiles del recuerdo,

del tiempo sobre su huida.

Tropel de cascos invisibles

que sobre caminos polvorientos,

galopan los corceles de los tiempos

si no olvidan el lugar de su partida.

Mente que silenciosa recorre

la distancia del hoy hasta el olvido,

y una torre de babel imaginaria

se derrumba en la memoria dolorida.

Sempiternos días que caminan

escondiendo tras las horas su pavura;

impotentes se rinden silenciosos

tras la noche migratoria sin medida.

Estrella que buscando vaga errante

el anacrónico momento que el ocaso,

le guarda para el fin de su aventura;

y en agónico final ya caiga henchida.

 
AMANECE
(I)

Dejó la alborada a su partida

sobre el cielo luz y colorido,

y la noche dejó sobre su huida

del misterio, burlón el contenido.



Con el alba un tropel de carcajadas,

y misterios nocturnales sorprendidos;

sometidos huyen en desbandadas

como huyen los guerreros ya vencidos.



Cuando fluyen las claras matinales

y el cielo se viste de arreboles,

sobre glaucos oteros virginales;

henchidos ya refulgen los crisoles.



En el umbral del cielo sempiterno

con su arrullo nos deja la paloma

el sentimiento más dulce y tierno,

sobre la luz del alba que se asoma.



Amanece (II)

 
Sobre el silencio desnudo

cuando agoniza la noche,

prendido del cielo curvo

se pronuncia el horizonte

en áureos penachos rubios.

Claras del día que azogan

con lucecitas al alba

que como palomas blancas

escorzan el cielo glauco;

los resplandores que rompen

el recital de los grillos.

Y murmullos misteriosos

se van abriendo despacio

cuando el alba va anunciando,

el despertad de los gallos;

que irrumpen en el silencio

de la raya de los sueños.

 
ANOCHECE

 
Una estrella luminosa

su estela blanca dejaba,

mientras la tarde se llevaba

las áureas claras del día,

y pendido se mecía

en la bóveda del cielo

un madrugador lucero,

que de diamantes vestido

es en su pénsil convertido

fiel centinela sagital.

Desde su urna de cristal

con su crisol escarlata,

entre su aura de plata

la luna llega altanera

y la noche placentera,

se viste de calma oscura:

y misterios y pavuras

van con la noche llegando.



De mi libro “AL ALBA”

Autor: Pablo Grados Tapia



2 comentarios :

  1. Siempre me dejas con la boca abierta. Eres un gran poeta, Pablo.
    Un abrazo

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  2. Gracías Montse, tu a mí me pones cón tus alagos, igual que niño con jugete nuevo. Yo la poesía la escribo, para difrutar lellendola y si a los demás que la leén le gusta difruto doble.

    Gracías Montse,
    Mis calidos saludos.

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