domingo, 15 de julio de 2012



(CUANDO EL VERSO ME LLAMA:)

I

Pensamiento y libertades

deja el tiempo pasajero

sobre la mente henchida;

al verso más volandero.



Ese que escapa fugado

de la mente pensativa

del poeta, el domador;

de lírica narrativa.



II

Busca el poeta al romance,

y en lo más vello del trance

el verso se hace fugaz,

entonces en su soledad

busca el poeta encontrar,

otro verso parecido

al que ya se a caído;

de su mente, de su pensar.



III

Otra cima otro lugar

dejan mis versos pasando,

cuando me dejan pensando

a donde iréis a parar.



¿Quizás de tanto acariciar?

El pensamiento buscando,

Deja al metro llorando;

y a la rima por rimar.



IV

Cuando se asoma al umbral

de la inquieta zozobra

toma vida y forma cobra;

el verso sobre su ideal

y la estrofa se va llenando;

del pensar que va dejando

sueños en versos convertidos,

versos que lloran dormidos

con su recuerdo esperando...



V

La mente en silencio gime, llora

del poeta en íntimas soledades

y guardián de sus puras castidades,

que en su imaginación atesora.



Inspiración bienes y vas voladora

de alta cima a las profundidades,

donde aguarda exenta de vanidades

la lírica, pura y soñadora.



Si en el vergel mentar el pensamiento

azota como el céfiro suave,

y henchida a la mar se hace la nave.



Entonces el poeta ya bien sabe,

que la rima busca entendimiento

del verso, compañero en sentimiento.



VI

Desde el silencio dormido

nace el verso desprendido,

que quiere encontrar libertad:

de la pluma del poeta

cruza el viento cual saeta,

que excelso lleva la paz.



Su rima a mi me espanta,

que hasta hiere a mi garganta

verso que digo al amor,

versos para que el humano

entienda su cálida mano;

al prójimo con su amor.



VII

En un lugar en el alma

encontramos siempre aquello

que escondimos por ser vello;

y reposado y en calma

destaca por sus destellos.



Así son los pensamientos

cuando el poeta los mima,

del alma beben sedientos

y sacan los sentimientos;

ya convertidos en rimas.



VIII

Sobre las níveas cuartillas

se plasman cual bellas rosas,

las letras hechas coplillas

si la rima es caprichosa.



Si va del alma a la boca

el verso se vuelve duende;

Sí el rapsoda bien la toca;

y el que escucha lo comprende.



IX

Aguas que las orillas vais besando

del verde riveral del que tomáis

carcajadas de espumas cuando pasáis;

sobre el cauce ligeras resbalando.



Así son las rimas que bien formadas

buscando van el ritmo y el tesón,

el compás; el verso y la ocasión

para ser una estrofa terminada.



X

Pasan los días hacia el ocaso

para en brazos de la noche dejar,

manto oscuro y, espeso raso;

para que el poeta pueda soñar.



Boreal manto que rompe el alba

y susurro de gallos al despertar,

cuando huyen los sueños en mansalva;

y los versos despiertan para rimar.





De mi libro: “AL ALBA”



Autor Pablo Grados Tapia







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