lunes, 25 de febrero de 2013

“LA TARDE, SÉ DESNUDAVA”



Sobre el silencio desnudo

cuando agoniza la tarde,

prendido del cielo curvo

se pronuncia el horizonte

en áureos penachos rubios.

Claras del día que azogan

sus “desnudeces” al alba

que como palomas blancas

escorzan el cielo glauco;

los resplandores que rompen

el recital de los grillos.

Y murmullos misteriosos

desnudos llegan despacio

cuando el alba va anunciando,

el despertad de los gallos;

que irrumpen en el silencio

de la raya de los sueños.

Una estrella luminosa

su estela blanca dejaba,

mientras la tarde se llevaba

él áurea clara del día,

que desnuda se mecía

en la bóveda del cielo

un madrugador lucero

desnudo de su vestido;

en su pénsil convertido

fiel centinela sagital.

Desde su urna de cristal

con su crisol escarlata,

entre su aura de plata

la luna llega altanera

y la noche placentera,

se viste de calma oscura:

y misterios y pavuras

van con la noche llegando.



Autor: Pablo grados Tapia

(Con este poema obtuve el segundo

puesto en la Wed. “el desván del poeta”

en su grupo “El taller del arte”)

4 comentarios :

  1. No me extraña que este poema fuera elegido. Es precioso, Pablo. Hasta mí llegó tu bello atardecer.
    Un abrazo

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  2. Hola Montse, siempre estás ahí, muchas gracias, el guión del certamen estava dedicado a la "Desnudez" y bueno salió como ves.
    Un abrazo y gracias.
    Pablo

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  3. ¡Que delicia! Letras primorosas que engalanan el alma...
    Me ha encantado Pablo cincelador del verso.
    Gracias he disfrutado.
    Un abrazo.

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  4. Indianesa, muchas gracias por tu visita y agradecido por tu comentario.
    Un abrazo amiga
    Pablo

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