miércoles, 25 de marzo de 2015

A UNA TARDE DE PRIMAVERA

A UNA TARDE DE PRIMAVERA

Muchas veces he cantado
bajo el eco sosegado
que la primavera deja,
me uno a la algarabía
que traen las claras del día;
cuando la noche se aleja.

Yo me perfumé del olor
que le robé a una flor
que mi mano acariciaba,
a cambio un beso dejé
sobre la flor a la que robé
la esencia que maduraba.

Yo escucho el mensaje
que con suave oleaje
deja el viento sobre mies,
y veo nubes que dan sombras
convertidas en alfombras;
para ponerse a mis pies.

Y unido a la algarabía
de sinfónica alegría,
del ruiseñor y su lira,
que alegra al caminante
con la nota rutilante;
que entre la rama delira.

Oigo rítmicas tonadas
en las tardes sosegadas,
bajo el cielo atronador
son de lluvias torrenciales
que asoman a los umbrales
del vergel de tu esplendor.

Ahuecando su plumaje
mira el ave su nidaje
y a su prole con ardor,
y prendido de su pico
lleva el sustento más rico
y el mensaje de su amor.

Asomadas a las flores
liban sus frutos mejores
en las campiñas floridas,
son abejas afanosas
que a su panal presurosas;
van con sus alas henchidas.

Sus notas dejan bizarras
con su canto las cigarras,
en conciertos estivales;
en las tardes de tormentas
hasta el trueno se alimenta
de sus ecos magistrales.

De mi libro: ”CAMINO DE LUZ” (1999)
Autor: Pablo Grados Tapia










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